Diego Caballo y el premio a la perseverancia

Las aguas eran turbulentas y todo indicaba una revolución en el Deportivo de La Coruña. Tras una de las peores temporadas de la historia del club, la afición esperaba con ansia un lavado de cara y sustituir a aquellos jugadores a los que llamaban “mercenarios” por una horneada de canteranos que habían hecho historia con el Fabril en el año anterior. Sin embargo, pasaron las semanas y, con una hoja de ruta marcada por Carmelo del Pozo y Natxo González, en Riazor no hacían otra cosa que recibir a jugadores experimentados. Las llegadas de Dani Giménez, Pedro Sánchez, Christian Santos o Quique González bajaron los brazos de Francis, Pinchi, Borja Galán o Ismael Díaz, que de una manera u otra abandonaron el barco en busca de minutos.

Finalmente, 18 serán los nuevos rostros que vestirán la blanquiazul en LaLiga 1|2|3, pero solo dos provienen del filial. Además de Edu Expósito, ascendido al primer equipo por contrato, había alguien en Abegondo que no había perdido la fe pese a las incorporaciones de jugadores como Dubarbier o Saúl García. Confiando en sus posibilidades, un aplicado Diego Caballo mantuvo el ritmo y, ya fuese en el lateral zurdo o en el vértice izquierdo del rombo, se lo dejó todo en cada encuentro de la pretemporada. A las dudas que propiciaron la salida de algunas de las mayores promesas de la cantera, el salmantino respondía: «Mi prioridad es el Dépor. Le esperaré hasta el último momento».

Dicho y hecho, Diego Caballo siguió a lo suyo y el pasado 13 de agosto le notificaron que esta temporada formaría parte del primer equipo, pero no se quedó ahí. No conforme con su nuevo status, el ex de Valencia o Real Madrid se ha hecho con un puesto en el once para convertirse en referencia para las categorías inferiores. Tras tres partidos, Caballo acumula tres titularidades y oposita a nuevo ídolo de Riazor.

Diego Caballo formó parte del 11 titular ante el Tenerife | Vía: rcdeportivo.es

Un niño que ya apuntaba maneras

Diego Caballo dio sus primeras patadas al balón defendiendo los colores del Capuchinos, el equipo de su barrio. Sus buenas actuaciones llamaron a la puerta del poderoso de la comunidad, la Unión Deportiva Salamanca, que no dudó en sumarlo a sus filas.

Tras seis temporadas de éxito en el conjunto charro, aquel niño se había convertido en un lateral izquierdo sobre el que los grandes ponían su lupa. Su condición de guerrero en defensa, su buen toque en ataque y su virtuoso golpeo de balón eran virtudes que saltaban a la vista. Tras su excelente papel en el Campeonato Nacional Cadete, dónde defendía la camiseta de la Selección de Castilla y León, generó el interés de equipos como Barcelona, Valencia o Tottenham Hotspur

Diego Caballo se suma una y otra vez al ataque | Vía: rcdeportivo.es

Una camiseta blanca que lo llevó a La Roja

Finalmente, Caballo eligió el Real Madrid como destino. En el club blanco, el ahora jugador del Deportivo disputó un total de seis temporadas. Pasó por Cadete A, Juvenil B, Juvenil A, Real Madrid C y Real Madrid Castilla. En el filial merengue, llegó a estar a las órdenes de Zinedine Zidane y compartir vestuario con jugadores como Jesé Rodríguez, Marcos Llorente, Borja Mayoral o Mariano Díaz.

Su buen hacer con la elástica madridista, le llevó a debutar con las categorías inferiores de la Selección Española y a realizar un entrenamiento con la absoluta. Fue el 22 de marzo de 2011 cuando, con la necesidad de sumar un jugador de campo, Vicente Del Bosque solicitó la asistencia de Caballo para completar el entrenamiento. Una experiencia difícil de olvidar junto a la reciente campeona del mundo.

En Madrid, Caballo perfeccionó su golpeo de balón junto a Zidane | Vía: rcdeportivo.com

Buscando un sitio en la élite

Con la carta de libertad bajo el brazo, Diego Caballo abandonó el Real Madrid en busca de minutos. Aún en edad formativa, el salmantino eligió Valencia para seguir escalando hacia la élite. En su primera temporada en el Mestalla, disputó un total de 22 encuentros, sumando casi 2000 minutos sobre el verde. En su segundo año, la feroz competencia con Toni Lato y una inoportuna lesión que le mantuvo alejado cuatro meses de los terrenos de juego, le hizo perder protagonismo y buscar una nueva salida.

Con muchos sueños aún por cumplir, en el verano de 2017, Diego Caballo aterrizó en Abegondo con ganas de triunfar. El inicio no fue fácil. Debido a una lesión, le costó entrar en el once, pero poco a poco fue cogiendo protagonismo. El ascenso al primer equipo de Cristóbal Parralo y la incorporación de Gustavo Munúa fue el paso definitivo que le hizo afianzarse entre los titulares. Así, ya fuese como lateral o extremo, el anterior jugador che fue actor principal en un Fabril para la historia. Ahora, afila el lápiz para escribir sus primeras líneas como jugador del Deportivo de La Coruña.

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