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Deportivo de La Coruña

Carta al Deportivo: Estas llamas no se apagarán

Dos días de uno de los palos más gordos que se ha llevado el Deportivo en la última década. 48 horas de frustración y asimilación. 2.880 minutos para pensar y poder así escribir esta reflexión en la que no puedo disimular que llevo el escudo bordado en el pecho.

El domingo olía a jornada especial. A Coruña se tiñó de blanco y azul y las calles estaban llenas de camisetas del Dépor. Se cerraba un círculo. Hacía justo un año, el Deportivo presentaba en sociedad la tercera equipación y el autobús envuelto en llamas inspirados en la noche de San Juan. La misma que en unas horas envolvería toda la ciudad. Ya fuese o no cosa del destino, el aficionado no podía evitar soñar con aquel final de película.

No pudo ser. Aquellas calles hasta la bandera de ilusiones fueron desbordadas por las lágrimas de un sentimiento que, después del golpe, no había dejado de latir. Pese a una trayectoria más propia del circuito de una montaña rusa que de un equipo de fútbol, el deportivismo no se bajó en ningún momento del vagón, esperando una alegría que diese sentido al accidentado viaje. Sin embargo, la suerte no pudo dar un peor final a aquel aficionado que seguía soñando aun cuando el 3-0 iluminaba el marcador de Son Moix. Esta vez de forma definitiva, en el último suspiro, Pablo Marí enviaba el balón fuera y concretaba la debacle. El año que viene jugaremos en Segunda.

Lamentos, caras apenadas y algún grito de frustración. Todo mi alrededor era diferente a lo que había imaginado para aquella noche. Los días anteriores me había visto infinitas veces la famosa rueda de prensa de Arsenio en la que avisaba del peligro. «Cuidado con la fiesta, que nos la quitan de los fuciños», decía. Y no podía estar más acertado. La celebración de la ‘Noite Meiga’ no fue lo mismo, ni tan siquiera se asemejó, pero para alegría propia el calor de las hogueras no fue el único que pude sentir aquella noche. La llamas del deportivismo estaban más vivas que nunca.

No es espacio para el análisis táctico, la crítica a la gestión de la temporada o la valoración de unos u otros futuros fichajes. El nuevo proyecto se hará con nuevos jugadores, quizás con un nuevo técnico y con nuevas ideas, pero su arquitecto debe tener claro cuales deben ser los cimientos. Por encima de la clarividencia de Edu Expósito, la garra de Bergantiños o los goles de Quique y Carlos, la afición ha demostrado ser el jugador más importante en cada encuentro durante todo el play-off. No lo olvides, Deportivo. ‘Voltaremos’. ‘Lume’.

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