Barcelona,  Mercado de fichajes

De Ligt, un ‘crush’ con sentido común

Matthijs De Ligt se ha eregido como objetivo prioritario de muchos de los grandes clubes europeos. Manchester United, Manchester City o Paris Saint Germain han preguntado por él, pero, hasta hace bien poco, parecía que el joven holandés solamente tenía ojos para el Fútbol Club Barcelona. Desde la Ciudad Condal, no dudan en admitir que el amor es mutuo, pero parece que, por unas cosas u otras, se ha torcido todo.

Una moneda de dos caras

Empecemos por el principio: De Ligt. El central es, sin duda, la mayor potencia entre los zagueros jóvenes de todo el planeta. Buen juego de pies, contundente al choque, poderoso en juego aéreo y un carácter de líder impropio en un chico de 19 años. Es una de las grandes emersiones futbolísticas de la última década, solo por detrás, a mi gusto, de Kylian Mbappé. Sus cualidades le han valido para enamorar a media europa y convertirse en el ‘crush’ de Camp Barça, un amor a primera vista que parece más imposible a cada día que pasa. 

La otra cara de la moneda la ofrece el Barcelona. Los culés parecían los compañeros de viaje ideales para un jugador con capacidad de alcanzar el grado de leyenda. Cuentan con una filosofía muy similar a la del club de origen de De Ligt, el Ajax; defienden un estilo futbolístico basado en la posesión, aunque estas últimas temporadas hayan cambiado un poco de registro; forman parte de una de las mejores ligas del mundo; gozan de una plantilla con capacidad para disputar todos los títulos y, aún encima, allí le esperaría su gran amigo Frenkie De Jong.  Todo parecía hecho para que hablásemos de un amor consumado.

Una dudas que reflejan una mentalidad muy clara

Sin embargo, las dudas de De Ligt parecen ir más allá de lo expuesto anteriormente, algo que no ha sentado bien en el seno del club. Los medios barcelonistas, despechados, no han dudado en tildarlo de «pesetero» y «cobarde», de pensar únicamente en el dinero y no atreverse a competir por un puesto. Las críticas han sido numerosas y, pese a que suman infinitos argumentos vacíos, infundadas. Para mí, no pueden estar más equivocados. 

Los medios barcelonistas no han dudado en tildarlo de «pesetero» y «cobarde»

En los últimos años, sobre todo desde la marcha de Neymar u otros jugadores de importancia como Iniesta o Daniel Alves, el Barcelona ha oteado el mercado en busca de jugadores que pudiesen ofrecer un nivel similar. En esa especie de relevo generacional, llegaron al Camp Nou jugadores como Nelson Semedo, Ousmane Dembélé, Philippe Coutinho, Arthur Melo, Arda Turan, André Gomes o Malcom. Pese a las grandes esperanzas puestas en todas estas figuras, por unos motivos u otros, ninguno ha terminado de asentarse como jugador de club. Si bien el rendimiento ha sido dispar entre todos estos nombres y se sitúan sobre diferentes zonas del terreno de juego, comparten un fondo en el que los jugadores más veteranos de la plantilla acaparan la mayor parte de los minutos.

No es miedo a la competencia, sino a la competición

Justo en ese último punto reside uno de los posibles grandes miedos de De Ligt. Jugadores como Suárez, Piqué o Rakitic parten como titulares independientemente del rival, la competición o su estado de forma. La gestión de Valverde ha demostrado que otorga toda la responsabilidad a los veteranos y que da pocas oportunidades a los jóvenes. No hay más que echar un ojo sobre el eterno cuestionamiento del rendimiento de Dembélé, la inentendible suplencia de Semedo en beneficio de Sergi Roberto o el cada vez más aplazado salto al primer equipo de Riqui Puig.

A esto, se debe sumar el altísimo nivel presente en la zaga del Barça, a la que al ya mencionado Piqué, hay que sumar la presencia de Clément Lenglet, titular consolidado durante esta última temporada, y Samuel Umtiti, campeón del mundo al que las lesiones no le han permitido rendir con continuidad el último año. 

Ante este panorama, De Ligt, con buen sentido común, quizás piense que el importante papel que juega la veteranía en los planes de Valverde, sumado una rivalidad feroz por un puesto, no es la mejor opción para su futuro. El central tiene grandes pretendientes, grandes proyectos, que le ofrecen un protagonismo que en el Barcelona tendría muy complicado asumir. 

De Ligt

El crecimiento es la prioridad de De Ligt

Con esta tesitura, las prioridades de De Ligt hacen pensar que quizás sus dudas provengan de factores alejados de lo económico. Si bien no deja de ser un tópico, todo fichaje debe cumplir las pretensiones económicas del club, las cuáles el Barça asume; las pretensiones económicas del jugador, las cuáles el Barça también asume; y un contexto que satisfaga las pretensiones deportivas del futbolista. Si bien el Barcelona otorga al holandés la posibilidad de militar en un equipo que luche por todos los títulos, el contexto no se adecúa para nada a las demandas de un jugador que busca minutos para poder seguir creciendo.

Lejos, en mi opinión, de lo que al jugador le gustaría, todo hace indicar que deberá buscar una nueva pareja de baile alejada de las titularidades por decreto. Visto que hasta el momento el futuro del central parecía decantado, seguro que aún son numerosos los clubes que se sumarán a la subasta. Tendremos culebrón para rato.

Y tú, ¿qué crees?, ¿está De Ligt siendo un pesetero y un cobarde?, ¿estás de acuerdo con su decisión de no firmar por el Barcelona?, ¿qué equipo le viene mejor? ¡Os leo en comentarios!

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