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Deportivo de La Coruña

RC Deportivo 3-2 Real Oviedo: Una genialidad que permitirá crecer desde la tranquilidad

El Deportivo se llevó los primeros tres puntos de la temporada ante el Real Oviedo, aunque no sin sufrimiento. Los notables 60 minutos iniciales estuvieron a punto de ser ennegrecidos por una desconexión final que anuló la ventaja de dos goles. Cuando se temía lo peor, Christian Santos se marcó una genialidad para anotar el tercer y definitivo tanto del Dépor en su estreno y mantener así la calma de un proyecto en construcción.

Y es que sí, el Deportivo ganó e, incluso, se puede decir que convenció durante gran parte del partido. En el primer tiempo, el equipo se mostró sólido, ambicioso y, como dice Anquela, “competitivo”. Poco a poco fue ganando terreno a un Real Oviedo que terminó por ceder todo el protagonismo. El equipo anotó dos goles, Riazor vibraba y el enfrentamiento parecía resuelto. No obstante, ya fuese mala fortuna, falta de fuelle o simplemente relajación, la última media hora de encuentro sirvió para dejar claras las flaquezas de un equipo que aún tiene mucho por trabajar.

Gaku y Bergantiños, la extraña pareja

El fichaje que más ilusión ha generado este verano ha sido, sin duda, Gaku Shibasaki. El centrocampista nipón no tardó ni 45’ en hacer olvidar a Edu Expósito y meterse a la afición en el bolsillo. Existían ciertas dudas sobre la idoneidad de colocarle en una posición tan retrasada, pero, a base de robos, construcción de juego y su capacidad para romper líneas, ya ha despejado la mayor parte de ellas.

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Gaku Shibasaki | Fuente: La Voz de Asturias

Sin embargo, no todo fue perfecto. En la segunda parte, el equipo se cayó y gran parte de la culpa vino dada por la falta de fuelle mostrada por el doble pivote en el tramo final. Tanto Álex Bergantiños como Gaku terminaron con las pilas vacías aún en el minuto 70. Todavía es pronto para sacar conclusiones, quizás sea necesario un simple ajuste de pizarra, una modificación para algunos roles o simple agotamiento fruto del tramo de la temporada en el que nos encontramos. Sin embargo, las dudas de la capacidad de Shibasaki para realizar el desgaste físico que se exige a un pivote seguiran presentes, al menos, una semana más.    

Un ataque de dos vertientes

Como se indicó al principio, el Deportivo se mostró vertical, ambicioso y muy agresivo, algo que no podría haber realizado sin el gran trabajo en la presión de sus hombres de ataque. Además, con balón demostraron sus virtudes, cada uno las suyas, y se pudieron entrever dos partes diferenciadas. La primera la formaban los dos protagonistas del primer gol, Borja Valle y Mamadou Koné. Fuertes en la presión, siempre buscando el espacio y mirando hacia arriba en todo momento. Un estilo más acelerado, más propenso al error, pero con iguales probabilidades de éxito. De hecho, el tanto que adelanta al equipo no deja de ser una mezcla de precipitación y fe.

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Koné y Aketxe en la celebración del segundo gol | Fuente: El Desmarque

La otra vertiente seria la conformada por Ager Aketxe y Borja Galán. Quizás no tan verticales o incisos, pero igual de productivos y mucho más vistosos en el toque. Eran el apoyo necesario para Gaku cuando se necesitaba mantener la pelota y el método más efectivo cuando el rival estaba replegado. A través de la asociación de este dúo llegó el segundo gol, en el que, tras una buena serie de pases, Aketxe sacó su zurda para reventar la red.

Christian Santos, el héroe inesperado

Tras la caída del equipo en el tramo final, más general que de alguna parcela en particular, apareció Christian Santos. El delantero figuraba en algunas quinielas como titular, pero finalmente tuvo que salir desde el banquillo para solucionar la difícil papeleta de remontar un partido que había estado resuelto. Tras una buena pretemporada, en la que marcó dos goles, muchos se preguntan el motivo de sus continuas suplencias. Siempre que ha salido al campo ha realizado buenos minutos, pero, por un motivo u otro, no se ha ganado la confianza de ninguno de sus técnicos en A Coruña.

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Christian Santos en el remate del gol | Fuente: La Voz de Asturias

Tras un balón desde campo propio de Lampropoulos, el ‘9’ venezolano orientó el control a su izquierda realizando un sombrero al defensa y, desde fuera del área, la cruzó al primer palo. Significó la victoria y muchas otras cosas. Perder hubiera devuelto al equipo a dinámicas pasadas, al miedo en partidos apretados y a una continua sensación de nerviosismo. El gol no cambia nada en términos de objetivos, el equipo seguirá siendo el mismo, pero crecer a raíz de la victoria siempre es mucho más fácil.

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