Diario azul y blanco

BLOG DEL DEPORTIVO DE LA CORUÑA

Ahora sí, el Deportivo es el favorito al ascenso

Con el ambiente propio de la consecución de un gran título, el Deportivo celebraba eufórico sobre el Nuevo Los Cármenes. Para todo aquel que se enfunde la blanquiazul cada domingo, no eran solamente tres puntos. Después de una primera vuelta en la que la irregularidad reinó en cada visita a casa ajena, el conjunto herculino encarrilaba, por fin, dos victorias a domicilio. Ahora, ese runrún exacerbado que recorría la grada tras cada partido fuera, tornará de seguro en aplausos. Un aliento que devolverá la tranquilidad a un equipo que, ahora sí, se ha convertido en el favorito al ascenso.

La importancia de ser un equipo

El fútbol está lleno de tópicos. “No hay rival pequeño”, “Hay que seguir trabajando” o “La pelota no ha querido entrar”. Son frases que salen como un resorte de la boca de los futbolistas durante cada comparecencia. La mayoría de todos estos dichos son la vía de escape preferida ante las preguntas de los periodistas y carecen de valor informativo alguno. No obstante, hay excepciones, a pesar de que la repetición constante los haya convertido en banales. Son mensajes mucho más profundos e importantes de lo que en un principio puedan parecer.

Pablo Marí, el nuevo pilar de Riazor

A la par que los operarios comenzaban las obras de la fachada del Estadio de Riazor, Carmelo del Pozo y Natxo González se arremangaban para crear el nuevo Deportivo de La Coruña. Como todo proyecto que busca perdurar en el tiempo, se comenzó por unos cimientos que seguían un mismo patrón. Sebastián Dubarbier, Dani Giménez y Álex Bergantiños, además de haber sido las tres primeras incorporaciones, tenían en común una característica: la veteranía. Con una hoja de ruta que marcaba en rojo la palabra compromiso, los dirigentes blanquiazules otearon el horizonte en busca de una pieza que apuntalase la defensa. El porte del brazalete de capitán y una trayectoria más propia de un treintañero que de un jugador de 23 años hicieron que la mirada de la directiva deportivista se dirigiese a Breda. Allí, Pablo Marí se había hecho con los mandos del NAC en su primera temporada en Holanda.