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Diez motivos para un nuevo fracaso de Leo Messi

La historia de Messi y la Selección Argentina no es precisamente de amor. Las alegrías, los títulos y el bienestar que ha alcanzado el astro en Barcelona no se asemejan en nada a lo vivido con la albiceleste. Una primera final de Copa América en la que cayó por 3 goles a 0 ante Brasil, una final del Mundial que se escapó en la prórroga o las dos tandas de penaltis perdidas ante Chile en otras dos finales del torneo sudamericano parecían suficiente tortura para un Messi abatido y que renunciaba a la selección. Sin embargo, volvió a coger las riendas de una responsabilidad que le es ineludible para volver a la carga en el Mundial de Rusia de 2018.

La suerte volvió a serle esquiva a Argentina y, tras superar una fase de grupos que les había puesto al borde del precipicio, cayó ante Francia. Los albicelestes plantaron batalla ante el equipo que terminaría coronándose semanas después en Moscú, pero no fue suficiente. Terminaron arrodillados ante un Mbappé que cuajó su mejor actuación del torneo. El futuro de Messi como integrante de la dos veces campeona del mundo volvía a estar en entredicho.

No sin antes tomarse un descanso tras un nuevo varapalo, Messi se enfundó de nuevo la elástica celeste y blanca para encabezar a su selección en la Copa América 2019. Con las ilusiones renovadas para por fin alcanzar la gloria en representación de su país, el mejor jugador del mundo volvió a llevarse un duro golpe de realidad ante Colombia (2-0). El resultado no fue fruto de la casualidad. Argentina volvió a dar síntomas de no ser un equipo del nivel que se le presupone. Seguramente se trate de un tema mucho más amplio, pero, a continuación, se exponen 10 de los motivos por los que Messi no alcanza los objetivos que le exigen con su país, algo que, para algunos, es un fracaso. 

1. La presión de contar con el mejor jugador del mundo

Todo equipo afronta una competición con el objetivo de ganar, pero, con Messi portando el brazalete albiceleste, parece que para la Selección Argentina esto se haya convertido en obligación. Es cierto que a un jugador del nivel del «10» culé se le pueden exigir títulos, pero el fútbol es un deporte colectivo. Si bien Argentina cuenta con nombres entre sus filas como el Kun Agüero, Di María o Paulo Dybala, su centro del campo y su zaga han demostrado no estar al nivel de otras selecciones. 

2. El estilo de la Selección Argentina 

Messi lo ha ganado todo como futbolista a nivel de clubes. Champions, ligas, copas, supercopas… incluso todo en una misma temporada. Su protagonismo en la consecución de todos esos títulos es incontestable, pero su sola presencia no asegura la victoria. El Barcelona ganó todos estos trofeos gracias a una estructura y un estilo de juego definidos, una filosofía trabajada durante décadas en todas sus categorías. Por su parte, la Selección Argentina carece de una identidad clara, una apuesta por un estilo definido a partir del que crecer y, por lo tanto, hacer crecer a Messi. 

3. Inestabilidad 

Este apartado va relacionado con lo anterior. Esa búsqueda del estilo, sumada a la presión de ofrecer a Messi un equipo ganador, ha convertido el asiento de seleccionador argentino en una trituradora de entrenadores y en unas idas y venidas que dejan claras las dudas en la AFA. Los datos hablan por si solos, desde el debut de Messi en 2007, por Argentina han pasado nueve técnicos: Pékerman, Basile, Maradona, Batista, Martino, Bauza, Sampaoli y, ahora, Scaloni. Nueve ideas, nueve estilos, nueve métodos.

4. Un proyecto sin base

Directamente perjudicadas por esta, las categorías inferiores no han podido seguir un plan definido a corto plazo. No todos llegarán a la absoluta, pero contar con jóvenes que dominen los mecanismos del primer equipo te aportará solidez e identidad con el paso de los años. Esto solo se consigue apostando por un plan y manteniéndolo en el tiempo. 

5. Poca paciencia por parte del aficionado

El hincha tiene el derecho a quejarse o alegrarse cuando le venga en gana, pero la crítica continua no beneficia al equipo. Ya de por sí, los proyectos albicelestes son inestables y los gritos desde la grada han agravado, sin duda, la precipitación en la toma de decisiones. Esto se acentúa aún más cuando el viento no viene de cara, lo que hace más difícil al equipo sobreponerse a situaciones difíciles.

6. Convocatorias de cambios constantes

Si la inestabilidad en el cuerpo técnico albiceleste es una constante, no lo son menos los jugadores de sus convocatorias. En busca de rodear a Messi de los mejores acompañantes posibles, las convocatorias han sido un vaivén. «La convocatoria de los amigos de Messi», se ha llegado leer. Lo cierto es que, durante la etapa de Leo en la selección, han sido cientos los convocados y ninguno ha funcionado. La crítica del público ha terminado por hacer renunciar a alguno y los continuos cambios en el plan de juego han hecho entrar y salir a otros. 

7. Esta Argentina jamás sería favorita sin Messi

Volviendo a insistir, hay que decir que Argentina cuenta con buenos peloteros. El Kun Agüero, Ángel Di María, Paulo Dybala o Lo Celso son nombres de peso para confiar el combinado albiceleste. Sin embargo, con únicamente estos futbolistas rodeados de jugadores que compiten en ligas menores o realizan papeles residuales en equipos punteros de Europa, Argentina nunca sería favorita. Messi es, sin discusión, la única razón por la que a Argentina se le exige ser campeona. 

8. Dybala y su incompatibilidad con Messi

Paulo Dybala es quizás el mayor talento de esta nueva horneada de jugadores argentinos. Sin embargo, ya sea por su gran similitud en la tipología de jugador o por algún motivo que se nos escapa, el jugador de la Juventus nunca ha terminado de ser titular. En una Argentina en la que no sobra talento, no dar minutos a un jugador de su nivel perjudica al grupo. 

9. La generación actual de futbolistas no acompaña

Esa nueva generación, entre la que también destacan Lo Celso o Lautaro Martínez, no ha sumado la cantidad de jugadores de nivel que se esperaba para el combinado nacional. Esto ha lastrado enormemente a la selección. Ha obligado a hacer verdaderos experimentos y a alargar el ciclo de futbolistas que ya se encontraban en la fase final de su carrera. Veteranos como Mascherano no jugaban para que Messi estuviese contento, sino porque las alternativas nunca llegaron. 

10. La alargada sombra de Maradona

Messi ha sido, con mucha diferencia, el mejor jugador de la última década. Títulos, balones de oro, botas de oro y cientos de actuaciones memorables le han aupado a una cima en la que a muchos no les gusta verle. Como lunar a su carrera, los críticos siempre echan mano de su trayectoria con la selección en busca de hacer verle inferior en su eterna comparación con Maradona. El «Pelusa», lejos de evadir comparaciones y buscar el beneficio del combinado de su país, aprovecha cada oportunidad para sacar pecho. A algunos aún les escuece todo lo que ha ganado Leo. 

2 Comentarios

  • David

    Bastante de acuerdo con el artículo, aunque yo añadiría que volvió a la selección por pena, tras tantos fracasos no se le ve con ganas ni ambición de ganar con la selección, parece que simplemente quiere olvidar su paso por ella, el haber llegado a varias finales pero no haber pidido comerse el pastel. Nadie puede dudar de su calidad para este deporte, pero en cuanto a la faceta mental nunca ha sido su fuerte, varios compañeros le han achacado falta de liderazgo, seguramente en cuanto a calidad y talento puto sea el mejor de la historia, pero el fútbol no es solo talento, la parte psicológica afecta y mucho, y creo que ese es el punto débil del argentino (probablemente el único).

    • Sergio

      Estoy de acuerdo. De todas formas, el liderazgo se tiene o no se tiene, y Messi nunca ha pedido ser el líder. Hay proyectos exitosos a montones en los que la estrella no es el jefe del vestuario. Otra cosa es que también se lo exijan o crean que, con la influencia que tiene en el equipo, debería dar un paso más, algo que veo lógico. Sin embargo, nunca he visto a nadie hablar de cómo es Leo dentro del vestuario en situaciones comprometidas, por lo que no puedo opinar demasiado. De todas formas, echar más o menos gritos dentro del campo no te convierte en más o menos líder fuera de él.

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