Cádiz
Deportivo de La Coruña

El Dépor retrocedió para coger impulso

Después de un inicio liguero que ni los más pesimistas hubieran pronosticado, el Deportivo de La Coruña logró un punto en Cádiz destacando en una faceta que había sido carencia en las anteriores jornadas, la solidez. Con el vestuario en crisis y la grada incendiada, Juan Antonio Anquela optó por el repliegue y dos líneas de cuatro bien juntas para sobrevivir al asedio gaditano. No sin sufrimiento, se consiguió el objetivo y mantener una portería a cero a partir de la que se puede construir el renacer del equipo.

Los jugadores llegaban al Carranza con la moral por los suelos. Lo ocurrido ante el Numancia impidió lo que podía haber sido un golpe de efecto en el vestuario y, por el contrario, acrecentó aún más esa sensación que el equipo tuvo en Huesca de, según confesó el propio Eneko Bóveda, “no creer en lo que se está haciendo”. La presión desacompasada, el desorden a balón parado o las continuas derrotas en los balones divididos habían sido los grandes motivos de la baja puntuación deportivista y el técnico jienense optó por borrar la pizarra y empezar de cero.

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La contundencia en el área, la gran mejora deportivista en el Carranza | Fuente: Diario AS

En frente, esperaba un rival propicio para el planteamiento. El Cádiz había ganado los cinco primeros partidos de la competición y pese a la contundente derrota en Santo Domingo llegaba como el gran favorito. Sin un fútbol brillante, los de Cervera habían sido el equipo más dominante de la categoría a través de un bloque bajo, sólido y que exprimía al máximo los errores del rival cuando tenía espacio para correr.

En este último aspecto parece que fue en el que más enfocó Anquela su planteamiento. Los jugadores del Deportivo no asumieron el más mínimo riesgo, optaron por el balón largo en la mayoría de ocasiones y apenas cometieron errores. En ese escenario, el Cádiz sufrió y no pudo prácticamente crear peligro exceptuando algún centro lateral. Este había sido también uno de los puntos débiles de los blanquiazules y, no obstante, supieron resolver la situaciones con solvencia, gracias en parte a un Lampropoulos que se volvió un verdadero baluarte defensivo.

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Vassilios Lampropoulos fue uno de los jugadores más favorecidos por el planteamiento | Fuente: Riazor.org

De esta forma, el Deportivo volvió a sentirse equipo. Quizás no sea el plan que se termine asentando cuando el engranaje funcione, pero sí un tablero sobre el que poder colocar algunas piezas. Ahora toca dar un paso más, ser un bloque también con el balón y, para ello, los herculinos podrán contar con un Peru Nolaskoain que se antoja nexo entre todo lo bueno, aunque poco, que se le ha visto al equipo hasta el momento.

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