Cantera del Barcelona
Barcelona,  Fútbol español

La cantera del Barcelona, su modelo y el protagonismo de los jóvenes

 Hubo un tiempo en el que las semillas de La Masía no dejaban de brotar en forma de estrellas mundiales. Leo Messi, Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Víctor Valdés, Sergi Busquets, Carles Puyol… Una cantidad infinita de jugadores que son ya leyendas en la historia del fútbol. Sin embargo, estos jugadores no nacieron estrellas. Hubo que apostar por ellos, darles oportunidades, generar un entorno que facilitase su aclimatación al equipo y, quizás lo más importante, proveerles del estilo de juego tan reconocible que llevaban practicando desde su entrada en la cantera del Barcelona. 

Así, aquel equipo formado casi únicamente por canteranos se entendía sin mirarse. Todos los mecanismos estaban automatizados debido a su formación en las categorías inferiores y, pese a que no eran los más físicos, su dominio del juego de posición hacía parecer al rival que se desplazaban a la velocidad de la luz. Un modelo que les llevó a ser, durante un tiempo, uno de los mejores equipos de la historia de este deporte. 

Hoy, el Barcelona se encuentra lejos de practicar aquel fútbol. Los repliegues han pasado a ser habituales, las transiciones rápidas son constantes y la presión alta inexistente. Para más, la plantilla ha envejecido con el paso de los años y la mayoría de los titulares cuenta con una jerarquía que dificulta su rotación con el resto del grupo. Entre otras muchas cosas, estas son principalmente las que dificultan la entrada en el equipo tanto de caras nuevas como de los jugadores que provienen de la cantera del Barcelona, obligados a desempeñarse en un registro para el que no fueron formados.

El modelo de Valverde

Esta tendencia que aleja al Barcelona del juego de posición se viene advirtiendo desde los tiempos del «Tata» Martino, pero se acentuó con la llegada de Ernesto Valverde. El técnico vasco ya dejó claras sus intenciones en su primera temporada, cuando cambió el hasta entonces intocable 4-3-3 por un 4-4-2 que otorgaba total libertad a Leo Messi y Luís Suárez, cada vez menos implicados en labores defensivas y de presión. Con la llegada del nuevo curso, el 4-3-3 volvió a figurar en las alineaciones blaugranas, pero el Barcelona ya no jugaba igual. Este hecho ha provocado que hayamos visto al equipo culé replegado ante el Eibar o el Celta en el Camp Nou, clara indicación de que las cosas ya no son como antes. 

Ese cambio de estilo perjudica, y mucho, a todos los jugadores que provienen del filial o de la cantera del Barcelona, acostumbrados al juego colectivo, en el que cada uno tiene unas funciones claras, tanto ofensivas como defensivas. Por desgracia, el primer equipo ya no sigue estos parámetros. Leo Messi no trabaja en labores defensivas o de presión, Luis Suárez ya no es aquel delantero incansable de antaño y Coutinho no aportó esa posibilidad de juego en largo que amenaza a las defensas rivales y les impide adelantar líneas. En esta tesitura, los centrocampistas se ven obligados a arroparse con su defensa, aumentando el tiempo sin pelota, retrasando el lugar de inicio de la jugada e, incluso, cediendo la iniciativa al rival en muchos tramos del partido. 

Apostar por la cantera no es lo mismo que hacerla debutar

Si sumamos los galones con los que cuentan algunos jugadores al cambio de estilo, la apuesta por la cantera del Barcelona se complica aún más. Por motivos desconocidos, jugadores como Piqué, Rakitic o Suárez no han visto reducidos sus minutos pese a que su situación física, por cosas propias de la edad, así lo reclame. Esto dificulta la rotación y, por lo tanto, la entrada de nuevos jugadores en los planes del entrenador. Más allá de la crítica que también podrían hacerse respecto a la participación de jugadores como Semedo, Dembelé o Arthur, la introducción al terreno de juego de los canteranos ha sido residual.

No han sido pocas las ocasiones en las que los periodistas han comentado esta cuestión a Ernesto Valverde, a la que él siempre responde con la cantidad de canteranos que ha hecho debutar. Riqui Puig, Abel Ruíz, Juan Miranda, Chumi, Oriol Busquets, Álex Collado, Carles Pérez… Así hasta un total de 12. Sin embargo, su aportación no ha ido mucho más allá. Algunos han jugado únicamente los minutos de su debut y no han vuelto a aparecer en los planes de Valverde y otros, pese a demostrar su valía en varias ocasiones, nunca han llegado a contar con la continuidad necesaria para hacerse un hueco dentro del primer equipo.

La cantera no es la única perjudicada

Esa fuerte apuesta por los jugadores más veteranos de la plantilla no solo aleja del asentamiento a la cantera del Barcelona, sino también a los jugadores con gran proyección que se encuentran dentro grupo. Los Rafinha, Dembelé, Arthur, Malcom, De Jong o Todibo van a tener complicado triunfar en el fútbol de la mano del Barça si la situación no cambia. Por todo aficionado es sabido que un jugador sin continuidad y confianza no ofrece ni un 50% de sus prestaciones y así parece que pasará con muchos de los anteriormente mencionados. 

No son casos aislados, ya que, en las últimas temporadas, muchos han sido los que han pasado por esta situación. Denis Suárez, Paco Alcácer o Yerri Mina terminaron por buscar una salida debido a sus inexistentes oportunidades. La baja o nula rotación en sus demarcaciones les impedía jugar de manera habitual y, con su consiguiente devaluación, terminaron saliendo del Barcelona por la puerta de atrás.

Cucurella y Riqui Puig, los últimos perjudicados

Si por rendimiento había dos canteranos que mereciesen el ascenso al primer equipo, estos eran Marc Cucurella y Riqui Puig. El lateral izquierdo salió en el anterior mercado de invierno en busca de minutos. Su cesión al Eibar le aportó lo que buscaba y, tras media temporada en la que se había convertido en el volante izquierdo de Mendilibar, todo hacía indicar que el Barcelona le otorgaría un puesto como primer relevo a Jordi Alba. Nada más lejos de la realidad, antes de comenzar la temporada, el club comunicó al ex armero que no contaba con él. Terminó saliendo al Getafe por una cantidad inferior a los 10 millones de euros. Ahora, para un papel que no va a disputar ni el 20% de los minutos de la temporada, el club busca un sustituto en el mercado por alrededor de 25 millones.

Situación similar la que ocurre con Riqui Puig. El centrocampista de La Masía ofrece un recital en cada encuentro que disputa con el primer equipo. Ya la temporada anterior se rumoreó que formaría parte de la primera plantilla, pero finalmente se decidió que debía seguir formándose en 2ªB. Una temporada después parecía que era imposible seguir cerrándole la puerta, pero lo han hecho. A priori, el club lo ha convocado para la gira del primer equipo como jugador del filial. Aún en esa tesitura, su actuación frente al Chelsea ha vuelto a dejar en evidencia que le sobran cualidades, pero que el modelo del Barça ya no va ligado a su cantera. Si las cosas siguen como se esperan, será el primer año desde 2006, que ningún canterano pase a formar parte de la primera plantilla.

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