Deportivo
Deportivo de La Coruña

Ya solo quiero una cosa, Deportivo

El verano de la bajona termina con la vajilla rota. Parecía que nada podía ir peor hace un año. El Deportivo había bajado a Segunda e iniciaba un nuevo proyecto con jugadores para muchos desconocidos. A la cabeza, un Natxo González que venía de caer en play-off con el Zaragoza, pero que llevaba bajo el brazo una carta de recomendación del mismísimo Pep Guardiola. Pese a los dimes y diretes, terminó como sus predecesores, carcomido por la ya conocida «trituradora de entrenadores». El equipo había pegado un bajonazo a principios de año. El maldito mercado de invierno.

Se había ido Carles Gil y llegaron los testimoniales Nahuel Leiva y Vítor Silva. ¿Resultado? El equipo entró en barrena. De no ganar fuera de casa, pasamos a no ganar. Echaron a Natxo y llegó Josep Lluis Martí, o Pep, o José Luís, como él quería. El equipo volvió a competir, de otra forma, digamos, y, pese a que las sensaciones no eran las mejores, nos metimos en play-off «mal e arrastro». Contra todo pronóstico, superamos también al Málaga en una eliminatoria como las que ya no recordábamos en A Coruña. La afición, después de años de vaivenes, una decena de entrenadores e incluso un cambio de presidente, estaba más unida que nunca. Llegaba el Mallorca. Y volvimos a ganar. 2-0 en la ida. Nadie se lo podía creer. Estábamos a un pasito de volver a Primera División.

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Gol de Fede Cartabia | Fuente: RC Deportivo

Las sensaciones eran increíbles. La comunión grada-equipo era total y solo faltaba la guinda. Pero todo se derrumbó. Un planteamiento que sorprendió a propios y a extraños, un Mallorca arrollador y un Deportivo incapaz de devolver los golpes conformaron una pesadilla. 3-0. Nos quedábamos en Segunda. La recuperación fue dura. Difícil de asimilar. Pasaron los días y nadie sabía nada. Ni el futuro entrenador, ni quién se quedaba o quién se marchaba. Nada.

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Partido contra el RCD Mallorca | Fuente: RC Deportivo

Tras unas semanas de silencio y unos veinte comunicados sobre el campus de verano y las plantillas de las categorías inferiores, llegó la noticia que todos esperábamos. Juan Antonio Anquela sería el nuevo entrenador. Sin ánimo de hacer una valoración antes de tiempo, puedo afirmar sin pestañear que no era el técnico que más ilusión podía generar en la afición. Discurso tradicional, de la vieja escuela. El que le gustaba a Paco Zas, decían, aunque esta contratación lleva el sello de Carmelo Del Pozo. En fin. A muerte con él.

Presentación de Anquela
Paco Zas, Juan Antonio Anquela y Carmelo Del Pozo | Fuente: La Opinión Coruña

«Esto va a ser muy bonito. El que se vaya se lo va a perder, eh», fueron las palabras de su presentación. Parece que su mensaje no cuajó en el vestuario. La primera en la frente. Edu Expósito, pilar del centro del campo en el tramo final y llamado a liderar el Dépor del futuro, se fue al Eibar. «¡Al Eibar!, con lo que hemos sido», dirá alguno. Y sí, se va a Primera División, a un proyecto sólido, y no se le puede reprochar nada. Con él, se fueron los diecisiete goles de Quique González esta temporada. Otro que, al menos desde fuera, parece que ha escogido la opción correcta. Su último tren a Primera, que le vaya muy bien.

Edu Expósito y Quique González
Presentación de Edu Expósito y Quique González con la SD Eibar | Fuente: SD Eibar

Para paliar el golpe, llegaron Ager Aketxe y Gaku Shibasaki, pero no sirvió. La hemorragia era enorme. Habíamos perdido a Carlos Fernández, a Domingos Duarte, a Pablo Marí y a Saúl García. Seis titulares ya no estaban y no había ni empezado la pretemporada. Todos esperábamos refuerzos con algún nombre ilusionante, pero no llegó. Mahamadou Koné, Borja Galán, Vassilios Lampropoulos, Luis Ruíz y Peru Nolaskoain. Seguro que buenos futbolistas, incluso alguno se destapará como importante, pero a priori no llena.

Después de otra marcha dolorosa, aunque entendible, como la de Pedro Mosquera, la ilusión era mantener a Fede Cartabia. El argentino es la ilusión del deportivismo, el jugador diferencial del equipo y el niño mimado de la afición. Pero parece que tampoco.  La que nos espera. Yo no sé ya si el proyecto es ilusionante, si vamos o no vamos a competir, pero solo necesito una cosa. Pese a las bajas, las altas o lo que sea que pase en este final de mercado, espero que esta pesadilla acabe pronto. Solo quiero que esto empiece ya. 

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